La postura de cuclillas aporta muchas ventajas durante el embarazo y en el momento del parto.

Los educadores para el parto siempre aconsejan a las mujeres evitar la «maniobra Valsalva» en la que se aguanta la respiración mientras se hace esfuerzo, porque hace una gran presión sobre el útero y el piso pélvico.

Desafortunadamente, esta maniobra es imposible de evitar cuando se usa un inodoro convencional, lo cual explica por qué las futuras madres encuentran que la evacuación diaria es una experiencia tan incómoda y frustrante. El estreñimiento durante el embarazo se considera «normal» porque la mayoría de los médicos ignoran el diseño anormal de los inodoros modernos.

Además de mejorar la eliminación, ponerse en cuclillas también ayuda en otras formas durante el embarazo:

  1. Previene las hemorroides, que afectan hasta al 50% de las mujeres embarazadas (de acuerdo con aHealthyMe.com)
  2. Evita la acumulación de toxinas en el colon, lo cual da al embrión un entorno más limpio y sano.
  3. Desarrolla la flexibilidad necesaria para dar a luz en la postura más ventajosa y natural. Ponerse en cuclillas abre por completo el canal de parto, maximiza el poder de los músculos abdominales y ayuda a proteger el piso pélvico de lesiones.

Un estudio publicado en 1969 en la revista Journal of Obstetrics and Gynaecology of the British Commonwealth encontró que la postura en cuclillas aumenta el área disponible en el canal de parto entre 20 y 30%.

El inodoro de asiento hizo a las mujeres incapaces de mantenerse prolongadamente en cuclillas, lo cual promovería un trabajo de parto más cómodo y mejor, y también reduciría la necesidad de intervenciones médicas en forma de fórceps, extractores de vacío, anestesia epidural y episiotomías.

La forma más drástica de intervención médica es la cesárea. En 2007, el 32% de los nacimientos en Estados Unidos fueron por cesárea.  Esta alarmante estadística indica que las mujeres están perdiendo la capacidad de dar a luz en forma natural. El inodoro moderno ha alejado a las mujeres de la postura para dar a luz con la que fueron diseñadas.

Las posturas convencionales para el alumbramiento —recostada y semisentada— cierran el canal de parto entre un 20 y un 30%. El recién nacido es usado como “cuña” para forzar la apertura del canal de parto. Los obstetras, que desconocen lo que causa la obstrucción, recurren a drogas y complejos aparatos para «extraer» el feto. Esos procedimientos burdos y forzados aumentan el riesgo de lesiones para la madre y el recién nacido.

En casi todos los hospitales se prohíbe el uso de la postura en cuclillas, por lo que las mujeres deben recurrir a la maniobra Valsalva. Aguantan la respiración y empujan con toda su fuerza, sin saber que el canal de parto está parcialmente cerrado, y esta maniobra ejerce una enorme presión sobre el piso pélvico.

Un resultado usual es el daño al nervio pudendo, que conecta la pelvis con la espina dorsal. Los daños al nervio pueden llevar a incontinencia de vejiga y desequilibrios hormonales, debido a la ruptura en la comunicación entre el cerebro y la pelvis. La depresión posparto es un síntoma de desequilibrio hormonal.

Dar a luz en la postura en cuclillas no requiere la maniobra Valsalva. Además de abrir por completo el canal de parto, la postura comprime en forma natural la cavidad abdominal para empujar al recién nacido sin ejercer presión o contener la respiración.

La postura completa en cuclillas también minimiza el riesgo de hernias pélvicas, muchas veces causadas por los esfuerzos durante el parto, pues la vejiga, el útero o los intestinos pueden ser desalojados de su lugar y empujados hacia la vagina. Estas hernias son extremadamente comunes en el mundo occidental, pero en el mundo subdesarrollado, donde se emplea la postura en cuclillas, las mujeres se mantienen «relativamente inafectadas por problemas del piso pélvico».

Los seres humanos deberían dar a la luz con la misma facilidad que los demás animales, y así sucede con más de dos terceras partes de las mujeres en el mundo, que emplean la misma postura que han empleado toda su vida para las funciones corporales.

Al redescubrir cómo es que el cuerpo fue diseñado para funcionar, las mujeres pueden en gran medida reducir el estrés del embarazo y el parto. Dar a luz nunca ha sido carente de esfuerzo, pero puede ser una experiencia mucho más segura, sencilla y feliz.

 

Fuente: Investigación de Jonathan Isbit de Natural Plataform

Menú
Hola!
Mi nombre es Sergio.
Te cuento que podes hacer la consulta que necesites. Y también comprar Cucli por este medio.
Powered by